jueves, 22 de mayo de 2008

700.000 cobardes

Para esto hemos quedado. Nunca fuimos gran cosa, hay que reconocerlo, pero nunca pensé que llegaríamos a tan poco. Es lo que ocurre cuando hay tantos: unos por otros, la casa sin barrer. Y cuando no se barre lo que permanece es la mugre. En eso ha quedado la única casa de la derecha sociológica: en un antro lleno de basura donde nadie se atreve siquiera a insinuar que hay que coger la escoba.

Sí, hay 700.000 militantes, pero está claro que muy poquitos –por no decir ninguno- son capaces de dar un puñetazo en la mesa y decir basta ya de basura. La izquierda, el PSOE, ya ha contribuido con suficiente basura a colmar el vertedero en que se está convirtiendo nuestro país para que sea necesario sumar también la inmundicia de la derecha.

Un día oí decir a José María García que Rajoy era un hombre que tenía la virtud de no manchar allí por donde pasaba y el defecto de no limpiar. Hoy sabemos por qué no limpia: está a gusto con la basura, se encuentra a sus anchas rodeado de ella. Sabemos también hoy que su poca afición a la escoba está poniendo en la calle a cuantos no son capaces de soportar tanta porquería a su alrededor. Porque la basura sólo genera más basura. Convertir la basura en algo útil –reciclarla- requiere un esfuerzo que Rajoy no está dispuesto a realizar; es mucho más fácil mimetizarse con el entorno, adaptarse a él, que mejorarlo. Más sencillo convivir con la basura, ser basura, que limpiar.

Claro está que el PP se descompone, claro es que se está convirtiendo en un partido que ya no representa ni a sus propios militantes. Es evidente que tampoco quiere representar a los votantes que confiaron en este partido el pasado 9 de marzo. Y a pesar de todo ello no hay ni un solo movimiento interno que diga que por ahí no vamos a pasar. ¿Dónde están esos 700.000 militantes? ¿Rompiendo el carnet o disfrutando del panorama? Porque ni lo uno ni lo otro es lo que se espera de ellos. ¿O sí?

No me cabe duda de que el marianismo espera exactamente eso, que la militancia se quede de brazos cruzados mientras él y su cohorte de sorayos se aprestan a cruzar el Rubicón y unirse al nuevo régimen zetapeísta con la seguridad de que su legión de cobardes militantes no se atreverá más que a decir amén.

Sí, sí, cobardes, 700.000 cobardes que no cuentan más que para pagar su cuota, colocarse la pegatina del PP y agitar banderitas cuando se lo manden. Cobardes portadores de un carnet que no significa nada. ¿Dónde están nuestros principios? ¿Dónde está el valor que se nos presumía? ¿En casa? ¿En un cofre bajo siete llaves? ¿Dónde? ¿En busca de unas primarias? ¡Por Dios! Si ni siquiera fuimos capaces de exigir votaciones para nombrar a los compromisarios del Congreso, ¿y vamos a pedir primarias?

Luego nos lamentaremos y entre nosotros, con los nuestros, criticaremos a los unos y a los otros, a La Soraya y a Lasalle, a Mariano y a su madre. Hasta habrá quien llore porque gente como María San Gil se vea abocada al abandono de la política, pero no habrá nadie que haga lo que tiene que hacer porque, claro está, es mejor que lo hagan otros. Panda de cobardes. ¿Eso somos?

La cobardía, la bajeza, la indignidad de los dirigentes es comprensible –que no justificable- pero me niego a aceptar que todos –los 700.000- seamos así. María San Gil, nos acaba de dar una lección –una más- de lo que significa dignidad y coherencia. Demostremos que somos capaces de levantar la cabeza.

Mariano, vete ya.

3 comentarios:

Javi (http://www.lacoctelera.com/alostreinta) dijo...

Hoy estoy totalmente en desacuerdo contigo...pero esto es la gracia de la Derecha; nosotros sí tenemos la libertad de opinar lo que nos dé la gana...

Saludos

Javi

Ángel Jiménez dijo...

Desde luego: esa es la gracia de ser y sentirse libre. Ya si encima me dices el porqué de tu desacuerdo... ¡hasta podría tratar de convencerte! ;-)

Gracias por la visita. Salu2

Alberto Esteban dijo...

Muy buen artículo, si señor. Sólo un mínimomatiz. La mayoría de los militantes están tan marginados, a pesar de ser tantos, que no pueden opinar, ni proponer ni dar el puñetazo en la mesa. Y es una pena.

Te linkeo porque me parece que tienes un muy buen blog.

Saludos